domingo, 3 de abril de 2016

La escuela agobiada

Ocurre, con más frecuencia, que en este tercer trimestre la gran mayoría de miembros de eso que solemos llamar "Comunidad Educativa" anda más que agobiada, acelerada y, como diría aquel, al borde de un ataque de nervios.

Nuestros jóvenes de 2º de bachillerato, ante la proximidad de la P.A.U, han incrementado  su nivel de agobio y estrés al mismo ritmo que sus profesores, que examen tras examen, tema tras tema, contenido tras contenido y a marchas forzadas, se empeñan en meter en la cabeza de su alumnos montones de cosas  para que estos los repitan tal cual en el día y hora previstos y todos quedemos bien que, en definitiva, es de lo que se trata, porque no se trata de aprender, se trata de aprobar y con nota.

Nuestros adolescentes de la E.S.O.  viven pendientes de los exámenes y de esa carga de deberes en muchas cosas repetitivos y descontextualizados , se trata de aprobar, de superar los exámenes, y aquí sus profesores haciendo lo que pueden por acabar el temario, que nada se quede en el tintero no sea que pueda perjudicarlos en un futuro y nos quedemos sin dar el volumen del tetraedro tan importante como es.  Mención especial para los alumnos de 2º de E.S.O. y sus profesores, que toca prueba de diagnóstico, ahora se trata de preparar a los alumnos para esa prueba porque de los resultados de esa prueba se hace un ranking y a nadie le gusta estar en los últimos lugares, tenemos que quedar bien.

Nuestro niños de de primaria muchos de ellos con una carga de deberes, para ellos y para sus familias, tan excesiva como ilógica, viven  agobiados con horarios "de trabajo" realmente complicado de llevar y con muy poco tiempo para jugar, hablar con otros niños o simplemente para pensar, fantasear, soñar...¡ apenas les dejamos tiempo para pensar !  y más aún cuando sus maestros agobiados por las famosa reválidas de 3º y 6º "achuchan" para darlo todo, para acabar el libro porque tenemos que quedar bien en las reválidas.

Nuestros pequeños de Educación Infantil corriendo, corriendo que hay que acabar todas las fichas, corriendo, corriendo que tenemos que saber leer porque los del colegio de al lado ya leen, y escribir , todos los niños de cinco años tienen que leer y escribir, corriendo, corriendo...

Es así, quizá he exagerado un poco pero son situaciones que todos hemos vivido como alumnos, como padres y como docentes, creo que entre todos hemos colaborado a cambiar el norte de lugar , el norte es aprender y no es  aprobar, aquello de "despacico y buena letra" no está de moda.





73 comentarios:

Julia Cervantes dijo...

Estoy de acuerdo con este texto, ya que nuestro sistema educativo se basa en transmitir una serie de contenidos en un periodo de tiempo. Desde infantil hasta bachiler, tanto profesores como alumnos viven acelerados para poder llegar a la meta.Como bien dice el texo,los niños desde que se incorporan al sistema educativo, se les agobia con deberes y multitud de examenes reduciendo su tiempo libre para jugar, soñar, divertirse... Este puede ser el motivo por el cual, cada vez más jóvenes abandonan su estuios de forma temprana.

nadia lopez dijo...

Desde mi punto de vista , estoy totalmente de acuerdo con el texto ya que la escuela de hoy en día no se preocupa por el aprendizaje de sus alumnos si no por el simple hecho de aprobar un examen y obtener una nota que haga quedar al colegio en un buen puesto.

Hemos olvidado que los niños tienen otra vida que no sea hacer deberes y deberes y plasmar contenidos en un folio , también tiene que relacionarse con otros niños y jugar y tener tiempo libre para ellos.
En definitiva la escuela está hecha para aprender , no para aprobar.

nadia lopez dijo...

Desde mi punto de vista , estoy totalmente de acuerdo con el texto ya que la escuela de hoy en día no se preocupa por el aprendizaje de sus alumnos si no por el simple hecho de aprobar un examen y obtener una nota que haga quedar al colegio en un buen puesto.

Hemos olvidado que los niños tienen otra vida que no sea hacer deberes y deberes y plasmar contenidos en un folio , también tiene que relacionarse con otros niños y jugar y tener tiempo libre para ellos.

En definitiva la escuela está hecha para aprender , no para aprobar.

Marlen Pineda dijo...

¡Bendiciones!

Es verdad, hoy la vida en las escuelas es muy acelerada y tal pareciera que todo se tiene que hacer solo porque se tiene que hacer y no por gusto. Hemos perdido el gusto por aprender y también por enseñar y además creo que también es importante que los chicos tengan tiempo para ellos mismos y que las familias se involucren más con la educación de los hijos pues, a veces, los padres delegan sus responsabilidades a los maestros o no disciplinan bien a sus hijos y después echan la culpa a los profesores.

También me gustaría sugerir si pueden tocar el tema de los ERP y sus beneficios para las escuelas así como para el desarrollo de los alumnos. Leí este texto: http://noticias.electrocom.ec/programas-erp/software-erp-para-universidades/ y me pareció interesante el tema si se toca a profundidad.

¡Saludos y bendiciones!

Celia dijo...

Real como la vida misma. Soy maestra y madre y vivo situaciones como las que describes cada día. Mi espxialidad docente no trata contenidos xomo tales, soy AL. Pero cico lo absurdo dl temario y examenes con mi hija en 2º de EP, y de las fichas de la pequeña en 2º d EI. A menudo me pregunto porqué metemos a los niños en nuestra misma vorágine de estrés diario. Cómo van a ser se adultos? Lástima de infancia perdida. Lástima de falta de juego, reflexión, aburrimiento, conversación... Para cuándo un planateamiento diferente de la educación y forma de vida de nuestros peques, que a la vez son nuestro futuro?

isabel gallardo ruiz dijo...

En este texto podemos apreciar la realidad del sistema educativo, donde nos enfrentamos a unos alumnos cada vez más agobiados y presionados por la sociedad, estudiando memorísticamente para poder superar pruebas cada vez más ajustadas y cargadas de contenido, pruebas que en realidad no mide el conocimiento del alumno, sino lo que este es capaz de memorizar.
En lo referente a los alumnos de bachilleratos como alumna que he sido, recuerdo como si fuera ayer esas dos semanas horribles de selectividad, donde te dejan ese tiempo para aprenderte todo un año de curso, y todo esto para clasificarte como ganado, ya que lo que consiguen así es quitarles a los alumnos la ilusión de estudiar lo que realmente quieren,debido a que por no haber podido sacar más nota en la PAU, te dejan excluido de ciertas carreras.
Mi opinión personal ante este asunto es clara, hay miles de métodos para medir el conocimiento de los alumnos, y no son los exámenes, los alumnos y sobre todo los de infantil y primaria deben jugar y vivir, no tirarse toda la tarde en casa haciendo deberes.

Lorena Coll Borja dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con el autor de este artículo, porque muestra la realidad educativa a la que tanto adolescentes como niños, incluso en sus edades más tempranas, están sometidos.
En este artículo podemos apreciar que en cada etapa educativa ocurre más o menos lo mismo, que de lo que se trata es de “quedar bien” con buenos resultados, que es lo único que parece que importa en este país, los resultados de los ranking, y no de que los niños y adolescentes aprendan, que es de lo que se debería de preocupar el sistema educativo.
Lo que más me llama la atención, es la sobrecarga a la que los niños de Educación Infantil y Primaria están sometidos, ya que los niños son eso, niños y además del colegio y de hacer deberes, tienen que jugar y aprender a relacionarse con sus iguales. Si se les sobrecarga de trabajo y de deberes, ¿cómo van a aprender a socializarse? Parece que es algo en lo que el sistema educativo actual no piensa y a lo que no le da la menor importancia.

Ana María dijo...

Estoy muy de acuerdo con la reflexión que ha realizado, hoy en día la educación es un campo de batalla en el que los alumnos y alumnas son los títeres y víctimas de los daños colaterales de una guerra entre docentes y centros educativos que compiten entre ellos para ser los mejores.
Esto hace que desde la niñez de los alumnos se les arrebate la infancia con tanto material de trabajo que se les envía para casa, que a su vez va aumentando conforme van pasando de curso.
Llegados al punto de Segundo de Bachiller se les obliga a memorizar los contenidos y a competir entre ellos sin importar el qué aprenden. Esto hace que la Educación se convierta en algo memorístico en vez de una enseñanza-aprendizaje.
En mi opinión, deberíamos dar un repaso concienzudo a nuestra Educación y pensar que lo que importan es la juventud de la sociedad, hay que educarlos, enseñarles, no adoctrinarlos y así no fomentar el elitismo.

Cristina dijo...

Tras la lectura de esta entrada estoy totalmente de acuerdo con la situación que se está viviendo hoy en día en la educación. Cada vez hay mas deberes y ya no es solo en primaria, la E.S.O. o bachillerato, sino que hasta en infantil lo que era antes un "ficha" ahora son libros con actividades para realizar los fines de semana. A este ritmo los alumnos van a acabar por no hacer las tareas debido al exceso al que están siendo sometidos los últimos años.

Bajo mi punto de vista, creo que no son solamente los docentes los culpables del exceso de deberes y de temario que hay desde infantil hasta Bachillerato e incluso la universidad, ya que ellos tienen como orden cumplir los estándares que les mandan desde la consejería y de completar su temario antes de que finalice el curso.
En muchas ocasiones los docentes no tienen en cuenta que el alumnado no solo tiene una asignatura, sino que llevan desde nueve hasta once o doce según en el nivel educativo que se encuentre, lo que provoca un estrés en los alumnos y en muchas ocasiones en los padres, al ver que sus hijos están toda la tarde sentados haciendo deberes sin poder salir y socializarse con el resto de la sociedad.

Cristina dijo...

Tras la lectura de esta entrada estoy totalmente de acuerdo con la situación que se está viviendo hoy en día en la educación. Cada vez hay mas deberes y ya no es solo en primaria, la E.S.O. o bachillerato, sino que hasta en infantil lo que era antes un "ficha" ahora son libros con actividades para realizar los fines de semana. A este ritmo los alumnos van a acabar por no hacer las tareas debido al exceso al que están siendo sometidos los últimos años.

Bajo mi punto de vista, creo que no son solamente los docentes los culpables del exceso de deberes y de temario que hay desde infantil hasta Bachillerato e incluso la universidad, ya que ellos tienen como orden cumplir los estándares que les mandan desde la consejería y de completar su temario antes de que finalice el curso.
En muchas ocasiones los docentes no tienen en cuenta que el alumnado no solo tiene una asignatura, sino que llevan desde nueve hasta once o doce según en el nivel educativo que se encuentre, lo que provoca un estrés en los alumnos y en muchas ocasiones en los padres, al ver que sus hijos están toda la tarde sentados haciendo deberes sin poder salir y socializarse con el resto de la sociedad.

Elena Miralles dijo...

Es una realidad a la que se enfrentan cada día los docentes, los alumnos y sus familias. Las exigencias son cada vez mayores y el tiempo corre en contra. Los docentes se encuentran sobrecargados de trabajo, afectando a su rendimiento y por tanto al proceso enseñanza-aprendizaje que se produce tanto dentro del aula como fuera de ella.

Es probable que este hecho se esté produciendo por desconocimiento de la realidad, por falta de comunicación con los docentes y la escasa observación hacia los alumnos. No van a aprender más por tener más horas de estudio ni más deberes, si no por cómo se aprovecha el tiempo y qué metodologías son utilizadas; entre otros factores.

Nos encontramos con alumnos desmotivados que pasan horas "muertas" en los centros, sobresaturados de información y con ganas de finalizar la clase. ¿ No sería más recomendable abordar menos contenidos pero que éstos fueran realmente relevantes para su desarrollo profesional, social y personal?

Virginia Sanchez dijo...

Como estudiante, estoy totalmente de acuerdo con este artículo. Muchas veces los profesores mandan deberes, prácticas que considero que están mal enfocadas y no aprendo nada con ellas, únicamente pierdo el tiempo y acabo desmotivándome. Los profesores deberían actualizarse y pensar más en los alumnos, hacerles partícipes del proceso de enseñanza- aprendizaje.

Además, el sistema educativo de hoy en día únicamente espera que los alumnos saquen la mayor nota, lo que hace que los alumnos se limiten a estudiar de memoria el tema que entra en el examen. Lo que se está consiguiendo con esto es que los alumnos pasen los cursos pero la mayoría de ellos no aprendan nada, el estudio memorístico es bueno en cierta medida pero si no se fomenta el aprendizaje significativo para crear alumnos capaces de crear sus propios conocimientos a través de la búsqueda, selección y análisis de la información, lo único que se consigue son alumnos que reproducen lo que el profesor diga.

Pienso que una técnica que debería utilizar los profesores es el feedback, esta técnica permite que el alumno reciba por parte del profesor una corrección de sus prácticas y exámenes, de esta manera el alumno sabe los elementos positivos y a mejorar. De esta forma el alumno no obtendrá únicamente una calificación sino que sabrá el motivo de esa calificación y podrá mejorar en su aprendizaje que es en lo que se deberían de preocupar los profesores, en el proceso para adquirir el aprendizaje y no tanto en el resultado.

Sergio Torrano dijo...

Lo que no tiene cabida es, el cambio que se sucede de infantil a primaria. De aprender jugando, pintando y demás actividades y manualidades, en mesas redondas, cojines en el suelo y demás tareas en el colegio, para pasar directamente, en primaria, a estar sentado durante toda o casi toda la jornada educativa, donde se aprende la educación magistral que reciben estos niños. De ahí pasamos a secundaria, donde el profesor, normalmente, sigue o se apoye casi en la totalidad de las veces al libro de texto. Además, junto al libro de texto, normalmente, se le acompaña el cuadernillo, el cual, van ampliadas las actividades del libro con más actividades las cuales se deben realizar. Estoy hablando de una única asignatura, pero nuestros jóvenes tienen más asignaturas, y al final del horario educativo, se llevan más trabajo para casa que el realizado en clase, causando en aquellas familias con menos estudios o conocimientos una ansiedad al no poder ayudar a sus hijos en las tareas que tienen que realizar para casa y, como no, en los propios alumnos. Traducciones, resúmenes, ejercicios, exámenes, se podría decir, que cada profesor cree que el alumno sólo cursa su materia, y que no existen más.

Lo que más me sorprende de todo, es que esto no es nada nuevo, llevamos décadas con el mismo problema, tan sólo y tras su paso por algún programa de televisión en el que hablan sobre el problema y estudios europeos, nos llevamos las manos a la cabeza. Pienso que una buena planificación por parte de los profesores resultaría beneficiosa para todos, aunque debemos centrarnos en los alumnos, pues finalmente, son los más afectados por estos problemas.

De esta forma, también cabe destacar el excesivo tiempo que se dedica a actividades extraescolares. Los padres ante el presente tan competitivo que existe y con orientación a su futuro, lo inscriben a música, idiomas, deportes, etc., por lo que, todo ello, unido a los deberes que traen del centro educativo a realizar en la tarde es excesivo.

Por ello, una buena coordinación entre docentes, que impartan en el curso es indispensable ya que, podrían observar la cantidad de tareas de las diferentes asignaturas que deben realizar, pudiendo con ello, administrar de mejor manera las mismas y flexibilizando sus tardes, en las que, nuestros jóvenes puedan desarrollarse en todos los ámbitos.

Sergio Torrano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Paula Rubio dijo...

Estoy completamente de acuerdo con este texto. Desde mi experiencia como estudiante, puedo decir que realmente, estar en clase de primaria era desmotivador.
Pasamos de estar en infantil, jugando a las cocinitas y pintando en folios en mesas redondas, para después de golpe y porrazo, estar en 1º de Primaria sentados en sillas y sin apenas poder hablar con los compañeros porque si no te castigaban.
¿Y ahora me pregunto, quizás no sea la prueba del alto fracaso escolar?
Nosotros no tenemos la culpa de tener a profesores que están desactualizados de la nueva forma de enseñanza-aprendizaje. Seguimos anclados en el siglo anterior, donde el aprendizaje se limitaba a escribir en la pizarra, y a que los alumnos aprendieran unos contenidos de memoria para luego escribirlos en el examen y aprobar, porque al fin y al cabo, ese es el objetivo de nuestro sistema educativo; aprobar y aprobar para poder pasar de curso y obtener un título.
¿Hemos aprendido realmente o esos contenidos se han ido olvidando a lo largo de los años?
Quizás deberíamos plantearnos que el aprender de memoria los contenidos para luego escribirlos en un examen, no es la manera más adecuada para aprender y para que los alumnos estén motivados.
En el momento que el profesor deja que el alumno aprenda por sí mismo, y utilice el aprendizaje por descubrimiento, eso jamás se le olvidará. Es el momento en el que el alumno se siente útil y que por lo tanto, se motivará para futuros aprendizajes.
Pienso que se deberían cambiar los roles en algún momento y dejar a los alumnos que piensen que ellos también son útiles para su aprendizaje. Que los profesores tomen iniciativas con ellos, que los dejen hablar e interactuar, porque al fin y al cabo son niños y necesitan socializarse, que tengan en cuenta su opinión y que sobre todo, confíen en ellos, porque sin ellos no existiría un futuro esperanzador para la humanidad. Son la base de crear un mundo mejor por lo que se deben de dar mucha más importancia de la que ahora se les está dando.
Y para ello, los profesores tienen que actuar en consecuencia para mejorar. Y voy más allá; el sistema educativo tiene que cambiar.
Unos docentes que sean valorados. La educación completamente gratuita, por lo que no se paguen por libros y por material escolar. Un reparto del dinero publico de forma equitativa. Un currículo en común, pero cada centro se organiza a sus necesidades. Una educación personalizada: los alumnos que tengan tiempo para todo, y no estar sentados 5 o 6 horas, y luego toda la tarde ocupada de deberes que de poco sirven. Evitar competencia y cifras, en definitiva no hacer exámenes hasta 5º curso. Premiar la curiosidad y la participación, y ante todo, unos padres implicados.
Por algo el mejor sistema educativo en el mundo está en Finlandia.

Alberto Arques dijo...

Pues sí, esta es la realidad de nuestro sistema educativo. Un sistema educativo en el cual la palabra que más se escucha entre los padres, alumnos y profesores es APROBAR. Da igual de que manera se consiga, lo importante es sacar más nota que mi compañero de clase, más nota que el hijo del amigo de mi padre, más nota media en la PAU que el instituto de al lado. Si digo todo esto no es sólo porque lo esté viendo día a día, también es porque lo he vivido y lo sigo viviendo todavía (en ocasiones) en la universidad. Parece increíble pero palabras como APRENDER, DISFRUTAR, AYUDAR, COMPARTIR en el ámbito escolar cada día están más en desuso, dando paso a otras como APROBAR Y COMPETIR.

En relación a este tema, me gustaría hacer mención a un libro que acabo de tener la oportunidad de leer, del autor Miguel Ángel Santos Guerra en el cual se hace referencia a este tema, el hecho de aprobar y la importancia que le dan los padres y los niños a las notas. El autor recuerda el día de la entrega de notas como un día de nervios y de importancia extrema, pues a los padres poco les importa si su hijo/a a disfrutado y ha aprendido, lo que quieren saber es cuando Notables, sobresalientes y suspensos tienen.Como dice el autor del libro, se debería educar a los padres para saber interpretar las notas de sus hijos. Los padres deberían de interesarse durante todo el curso, con reuniones con los profesores, con sus propios hijos, interesándose no sólo en aspectos del colegio, sino un todo general, pues igual las circunstancias que le rodean no son las más adecuadas para conseguir lo que más les interesa a los padres, aprobar. Al final, en la entrega de notas si su hijo no ha conseguido lo que los padres esperaban, son castigados sin tv, sin piscina, sin reyes magos... igual si el padre/madre se hubiese interesado durante el curso sobre su situación, si no se le hubiese cargado de deberes, de clases de inglés y piano, y le hubieran dejado jugar más con sus amigos, alomejor ese niño tendría mas interés y más motivación para poder aprender de la mejor manera posible.

Laura Simón dijo...

Vivimos con la prisa constante por superar esto y aquello. Por no quedar en mal lugar. Por conseguir las mejores puntuaciones. Por acabar temario. Por preparar completamente a nuestros alumnos/as para lo que se les viene encima...

Pasamos de una etapa educativa de infantil donde intentamos desarrollar al máximo la imaginación y la capacidad de crear de aquellos pequeños que se exponen a nosotros, a una etapa de primaria donde el camino se oscurece y tratamos de ir limitando todas esas capacidades que ya poseemos de por sí y que no sabemos desarrollar.

Recuerdo un segundo de bachillerato agobiante. Recuerdo exámenes cada semana. Recuerdo agobio, estrés, aburrimiento. Recuerdo asignaturas sueltas entre sí. Lo que no recuerdo es contenido. Obviamente nos cegamos en atoxicar a nuestros alumnos/as con todo aquello que deben saber para un día concreto. No importa lo que haya calado realmente. No importa si lo has comprendido bien o si es realmente útil para el día de mañana. Lo único imprescindible es que el día del examen seas capaz de "escupir" toda esa información sin equivocarte, a poder ser, ni en una coma.

Es triste, sí, pero es cierto. Nos hemos preocupado tanto en conseguir lo mejor, que nos olvidamos que lo mejor es el trayecto. Nos ocupamos de preguntar a nuestros/as hijos/as qué nota han sacado en el examen y no somo capaces de preguntar acerca de qué es lo que han aprendido realmente de ello. Sin hablar, por supuesto, de aquellos padres que en muchas ocasiones preguntan acerca de la puntuación obtenida sin conocer siquiera de qué materia se ha examinado su hijo/a.

Azucena Peñalver Marín dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Cada vez más los niños y adolescentes se encuentran en situaciones de agobio debido al creciente interés de abordar todos los contenidos expuestos en los libros de texto. Resulta absurdo a mi parecer, este modelo que llevan a cabo en las escuelas y en los institutos. Tratan a los alumnos como maquinas receptoras de conocimiento, en vez de incitar a los mismos en aprendizajes activos que les permita ser participes en su aprendizaje. Esta forma de actuar que se esta llevando en la actualidad, sólo esta encaminado a que los alumnos obtengan beneficios a corto plazo pero no a largo. Conseguirán aprobar los exámenes pero a la larga, terminarán olvidando estos conocimientos al no haber sido trabajados de forma significativa.

Paqui Diaz dijo...

Desde pequeños estamos "acostumbrados" a todo el ajetreo que se produce dentro de las distintas etapas de la educación.

Cuando estamos en infantil por aprender las vocales, rellenar las fichas que nos manda, incluso en vacaciones se suelen mandar dossieres de 20 o 30 fichas que el alumno o alumna debe de realizar durante este periodo en su casa. Esto hace que el niño ya desde bien pequeño vea como los deberes como algo malo, como algo que le hace perder el tiempo, viendo que en vez de ir a jugar al parque, de salir con sus padres de paseo, etc. tiene que estar realizando fichas del colegio.

Después de esto llegar la educación primaria, donde comienzan los exámenes y aumentan los deberes todavía más, al haber más asignaturas de las que se daban anteriormente. Aquí es donde comienzan las primeras muestras de agobio teniendo exámenes cada vez que se termina un tema y en muchas ocasiones coincidiendo con los de otras asignaturas. Y claro, los profesores justificándose en la típica frase, que no se me olvidará, de: "te tienes que acostumbrar para cuando estés en la ESO, que allí será peor, lo verás".
Y efectivamente, me duele darles la razón, pero así fue. La educación secundaria, allí donde todos estamos deseando llegar para sentir que ya somos mayores.
Las asignaturas vuelven a duplicarse, los docentes por asignaturas igual, los exámenes por consiguiente, también.
Se mandan todavía más deberes, se realizan ejercicios ambiguos, que nada tienen que ver con la realidad, solo se basan en que el alumno o alumna aprenda ese contenido, que lo repita hasta la saciedad y que, por supuesto, no se le olvide.
Por lo que llegan a los exámenes repiten el contenido y al día siguiente no se acuerdan de lo que han estudiado, no aprendido.
Y así sucesivamente en las etapas consiguientes.

Estamos ante un gran problema en parte debido al sistema educativo que nos ronda, basado únicamente en la promoción del éxito y competitividad de los alumnos que hace que los anulemos como personas, que no los hagamos pensar, razonar, que pierdan toda su creatividad. Y que como no se solucione pronto la educación irá perdiendo cada vez más su peso dentro de la sociedad.

María dijo...

Como bien dice el autor todos hemos vivido esto en mas de una etapa de nuestra vida, hablo desde el punto de vista del alumno, y pienso uno de los mayores errores del sistema educativo es centrarse en los resultados, centrarse cifras, o aprobados, notables, sobresalientes, por no hablar de los suspensos.
Estoy totalmente de acuerdo con el texto ya que la escuela de hoy en día debe de preocuparse más por crear aprendizajes significativos, aprendizajes que le sirvan al alumno a lo largo de toda su vida y no deberían de darle tanta importancia a los exámenes o pruebas. Ya que muchos alumnos estudian y aprenden los contenidos de memoria, pero no comprenden ni analizan los mismos, por lo tanto crean aprendizajes a corto plazo que olvidan con rapidez incluso a veces hasta el punto de que no recuerdan nada de lo aprendido cuando salen de un examen.

maria isabel nicolas dijo...

Si bien es cierto que la escuela ha cambiado y quizás no positivamente, pues todos se basa en cifras, solo importan los resultados; mediante el fomento de deberes que apenas permite que los niños sean niños. Queremos transformar a los niños en adultos, no permitiendo les jugar, sueñen y disfruten de lo que es ser niño.
por otro lado, también fomentamos la competitividad entre los unos y los otros, y no solo eso, sino que les generamos un estrés, presión, miedo a los exámenes y a las notas...
Debemos cambiar esto, pues estamos creando una sociedad sin niños, sin sueños, sin juegos, sin cooperación...

Jessica Belmonte Sanchez dijo...

Hace ya bastantes años que la escuela se centra únicamente en la cultura de la meritocracia. Lo importante son las puntuaciones y los títulos, y no el aprender. Y así nos va.
Yo soy estudiante de Pedagogía en la Universidad de Murcia, y se suponía, que al menos en mi carrera debería existir una educación diferente y unas metodologías, contenidos, y evaluaciones que se basen en menor medida en el modelo de competición en el que estamos inscritos.
Pero no es así, en mi tercer año y en el segundo cuatrimestre que me encuentro, no recuerdo más de dos o tres asignaturas en las que haya aprendido realmente. Tengo conocimientos vagos, es cierto, pero nada comparado con la cantidad de prácticas y exámenes que no me han servido absolutamente de nada. Espero que nosotros, como futuros pedagogos, no actuemos igual.

Laura Carrique dijo...

Todos hemos sido alumno alguna vez y hemos experimentado de primera mano lo que el autor nos dice en estas líneas. Parece que a los profesores y al sistema educativo en general sólo les interesan los ranking y estar en los primeros puestos, sin preocuparse en si sus alumnos están aprendiendo.
Además, las reválidas nos han supuesto un paso atrás en la historia de la educación. Muchos son los profesores que nos recuerdan la época en las que las sufrían. Pues bien, ahora han vuelto, siguen siendo un elemento seleccionador que se dedica a dejar a alumnos fuera, actuando como una especie de embudo. El estrés al que nos someten con los exámenes, las reválidas y la P.A.U es totalmente innecesario. Existen muchas otras formas de demostrar lo mucho que hemos aprendido, pero lógicamente su evaluación no puede ser tan cuantitativa y supone un mayor esfuerzo por parte del profesorado, los mismos que en la mayoría de los casos sufren en el síndrome de Burnout, es decir, es síndrome del profesor quemado, ya que salen muy contentos y motivados de la carrera pero luego la realidad no se ajusta a sus expectativas y acaban por adaptarse a lo encontrado.

Laura Carrique dijo...

Todos hemos sido alumno alguna vez y hemos experimentado de primera mano lo que el autor nos dice en estas líneas. Parece que a los profesores y al sistema educativo en general sólo les interesan los ranking y estar en los primeros puestos, sin preocuparse en si sus alumnos están aprendiendo.
Además, las reválidas nos han supuesto un paso atrás en la historia de la educación. Muchos son los profesores que nos recuerdan la época en las que las sufrían. Pues bien, ahora han vuelto, siguen siendo un elemento seleccionador que se dedica a dejar a alumnos fuera. El estrés al que nos someten con los exámenes, las reválidas y la P.A.U es totalmente innecesario. Existen muchas otras formas de demostrar lo mucho que hemos aprendido, pero lógicamente su evaluación no puede ser tan cuantitativa y supone un mayor esfuerzo por parte del profesorado, los mismos que en la mayoría de los casos sufren en el síndrome de Burnout, es decir, es síndrome del profesor quemado, ya que salen muy contentos y motivados de la carrera pero luego la realidad no se ajusta a sus expectativas y acaban por adaptarse a lo encontrado.

Maria Jose Caballero Salmeron dijo...

Desde mi punto de vista, estoy de acuerdo con el texto ya que vemos la realidad de nuestro sistema educativo. Vemos a los alumnos pasar de una etapa a otra donde el cambio es brutal, de estar jugando, pintando fichas, cantando pasar a la etapa de primaria donde los alumnos aprenden el método magistral. Luego pasan a educación secundaria donde no paran de mandarte deberes y memorizar los temas y de ahí a la etapa de bachillerato donde lo más importante es sacar la nota más alta de la PAU. Vivimos en un sistema educativo en el cual la escuela no se preocupa por el APRENDER sino por APROBAR un examen y conseguir la nota más alta.
En definitiva, el alumnado encuentra en las aulas una enseñanza poco motivadora y poco práctica, que sigue fundamentándose en el libro de texto y en el aprendizaje memorístico.

Maria Jose Caballero Salmeron dijo...

Desde mi punto de vista, estoy de acuerdo con el texto ya que vemos la realidad de nuestro sistema educativo. Vemos a los alumnos pasar de una etapa a otra donde el cambio es brutal, de estar jugando, pintando fichas, cantando pasar a la etapa de primaria donde los alumnos aprenden el método magistral. Luego pasan a educación secundaria donde no paran de mandarte deberes y memorizar los temas y de ahí a la etapa de bachillerato donde lo más importante es sacar la nota más alta de la PAU. Vivimos en un sistema educativo en el cual la escuela no se preocupa por el APRENDER sino por APROBAR un examen y conseguir la nota más alta.
En definitiva, el alumnado encuentra en las aulas una enseñanza poco motivadora y poco práctica, que sigue fundamentándose en el libro de texto y en el aprendizaje memorístico.

Marta Del Valle Ramírez dijo...

http://sobrevolandoelsaber.blogspot.com.es/2016/04/como-educamos-nuestros-hijos-volemos.html?m=1

María Sánchez dijo...

Buenas tardes, una vez leído el post puedo decir que estoy totalmente de acuerdo con el autor ya que refleja la realidad de las escuelas y sus aulas.
Tanto el profesorado como los alumnos están constantemente preocupados por la falta de tiempo el agobio por la saturación de contenidos y los meros resultados en los exámenes
Creo deberían cambiar las metodologías de enseñanza y hacer que el aprendizaje sea mas significativo haciendo al alumno protagonista de su aprendizaje y que esto el ayude a su motivación en el día a día.
Esto nos ayudará a que los contenidos no se memoricen para "vomitarlos" en los exámenes y que se aprenda con sentido.

Judith Lopez Cutillas dijo...

Muchas gracias por escribir una entrada así, no he visto ninguna otra que defina las situaciones de estrés y presión ante la P.A.U. y diferentes exámenes. Parece que los profesores abarcan con más información de la que se puede almacenar y hace que para nosotros más que disfrutar de lo que estudiamos, se convierta en un infierno y más que aprender, lo hagamos como bien dices en tu entrada por aprobar y con nota, nos exigen más de lo que podemos dar, aunque estemos capacitados.
El caso de los niños me parece algo excesivo, que un niño de primaria tenga que pasarse una media de tres horas haciendo deberes, porque al final con ello no aprenden, sólo aumenta su desmotivación, ya que no les queda tiempo de jugar y relacionarse con otros niños, no es acorde los deberes que se mandan con la edad que tienen, yo lo llamaría una manera de explotarlos, aunque suene brusco decirlo.

Gabino Díaz Ojeda dijo...

Da la impresión de que hemos olvidado que el objetivo final de todo esto es la felicidad... ¿Qué sentido tiene tantos deberes? Ninguno.

Antonia Isabel Hidalgo Teruel dijo...

Este artículo plasma la actualidad en el sistema educativo, puesto que el objetivo que quieren conseguir no es que el alumno/a aprenda y tenga la oportunidad de ir poco a poco, sino al contrario, se exige mucho contenido para realizarlo en poco tiempo, se le dan unos contenidos para que lleguen a un examen y los vomiten, para conseguir una nota alta y ese colegio quede como el mejor. Pero, ¿el mejor en qué?, ¿en conseguir altas notas para ser el mejor colegio?, ¿que los alumnos no tengan capacidad crítica propia?, ¿Qué solo piensen por ellos? Estamos en una sociedad que parece que solo quiere crear personas que no piensen por sí mismas, transportadoras de información pero que no retengan dicha información en su cerebro por mucho tiempo…

David Sánchez Riquelme dijo...

Cuanta razón tiene este artículo. La sociedad y el sistema económico marca una velocidad que debe de seguir la escuela, que debe lograr o si no no será una "buena escuela". Cuanto daño han hecho los famosos rankings. Y cuando daño hace a los niños que no logran seguir ese ritmo de competición y por tanto "ya no valen".

DORI CEREZO BOLARÍN dijo...

Me parece muy lamentable que en la época que estamos lo que más se valore es si has aprobado con buena nota, no vale aprobar solo. No se tiene en cuenta el aprender por saber, sino el aprender para aprobar, y es lamentable ya que no se aprende para aprobar, sino que se memoriza y se expulsa después para aprobar y luego se olvida.
Todos colaboramos ya que no nos dejan más remedio que entrar en su juego, se olvidan los valores y la ética, no educamos a personas para que el día del mañana sean personas de provechos , sino que las educamos para que sigan al rebaño sin sobresalir mucho, y eso para mí es lamentable y una pena.

Veronica Noguera dijo...

Desde mi punto de vista, estoy totalmente de acuerdo con lo que dice esta entrada, porque nuestro sistema educativo se basa especialmente en enseñar una serie de contenidos en un periodo de tiempo récord. Los niños desde infantil hasta que cursan bachillerato, se les están agobiando con los deberes y con la multitud de exámenes. Como dice el periódico “La Opinión”, la OMS alerta de que los deberes perjudican la salud de los estudiantes, esto conlleva a un estrés que desemboca en dolores de cabeza, abdominales, de espalda, causa nervios, tensión y tristeza.
Y por lo tanto, cada vez son más los jóvenes que abandonan el sistema educativo de forma más temprana.

Ruben Sanchez dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo que se dice en esta entrada. Estamos ante un gran problema en parte debido al sistema educativo que prevalece hoy en día, basado únicamente en el éxito y competitividad de los alumnos que hace que en ocasiones no sean capaces de pararse a pensar, razonar, plantear hipótesis o directamente que pierdan toda su creatividad

Cada vez más los niños y adolescentes se encuentran en situaciones de agobio extremo debido a la cantidad de contenidos expuestos en los libros de texto. Esta forma de actuar que se está llevando actualmente y sólo está dando lugar a que los alumnos obtengan beneficios a corto plazo pero no a largo. Conseguirán aprobar los exámenes pero tarde o temprano terminarán olvidando esos conocimientos. Si no se pone pronto solución a esto, la educación irá perdiendo cada vez más su peso dentro de la sociedad y para ello, tanto los docentes como todo el sistema educativo deben de actuar .

Nuria Flores Nuñez dijo...

En esta entrada se aprecia el momento por el que está pasando el sistema educativo en la actualidad. En este, todos los alumnos nos enfrentamos a diario a procesos de agobio y estrés, en los cuales la mayor preocupación es superar los exámenes para aprobar las asignaturas, las cuales cada vez están más cargadas de contenido, lo que hace distorsión en el conocimiento de los alumnos, debido a que cada vez se utiliza más la técnica memorística.
Todo este proceso tiene su repercusión cuando acabas bachillerato y te dispones a hacer tu PAU para poder acceder al grado que desees, con lo que siempre has soñado ser de mayor. Pero llegados a este punto de la vida, te das cuenta que tu futuro se resuelve en dos semanas de intenso estudio, simplificándolo todo en una NOTA. La nota que marcará tu futuro.
Por lo tanto, mi opinión ante este artículo es clara. Todo lo simplifico en que hay cantidad de métodos empleados para el conocimiento de los alumnos, y no la cantidad de pruebas a la que tienen que estar expuestos durante toda su carrera estudiantil.

Akunalapata dijo...

Desde luego la educación tiene mucho que cambiar, hay que evolucionar. En nuestra web también hemos hecho una crítica porque nos preocupa la educación y el futuro tanto de una generación como de un país.

http://ezoco.es/ramonmadrid/2017/02/17/akunalapata-mejor-opcion-apuesta/

Belén Molina Martínez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Belén Molina Martínez dijo...

Coincido con lo que el autor transmite a través de este post. Actualmente este tema es un poco polémico ya que los niños de hoy en día asisten a la escuela con el objetivo de aprender, sin embargo, por el hecho de ir tan rápidos a la hora de enseñar los contenidos, muchos alumnos se quedan atrás y no todos aprenden como deberían, nadie aprenden de la misma manera ni tampoco a la vez.
He de decir que, bajo mi experiencia, en 2º de Bachiller, los profesores no se preocupaban en que los adolecentes aprendiéramos, tampoco nos motivaban por enriquecer nuestros conocimientos, incluso, en muchas ocasiones, nos metían “miedo” sobre la temida selectividad. Solo se basan en transmitir lo más rápido posible todos los contenidos que eran necesarios para la prueba de acceso a la universidad provocándonos ansiedad y estrés.

Anita Martinez dijo...

Estoy completamente de acuerdo con Domingo Méndez y su idea del estres que provocan los distintos niveles educativos. Segundo de Bachiller es una especie de academia que para lo único que te prepara es para la PAU. Recuerdo que esa frase la decían todos mis profesores, quejándose del agobio que íbamos a tener cuando llegara el tercer trimestre.
También me gustaría destacar la cantidad de deberes que mandan a los alumnos de Educación Primaria, privándoles de horas de ocio, tanto a ellos como a sus familias. Cuando yo estaba en 6º de Primaria recuerdo que varias noches llegué a acostarme a las dos de la mañana por la cantidad de tareas que tenia para el día siguiente.
En definitiva, lo que provoca todo este agobio en los alumnos es odio al sistema educativo, ya que no se llega a aprender todo lo que se podría, y además el recuerdo que queda del paso por el colegio e Instituto es el de sufrimiento y tristeza.

María dijo...

Buenas tardes!
Totalmente de acuerdo con tus palabras. Yo viví en mis carnes eso mismo que comentas y me siento bastante identificada. Defiendo fielmente la idea de que no sólo se va agobiado en segundo de bachillerato, también ocurre ya en edades insultantemente tempranas. Los niños de primaria que apenas saben valerse sin sus padres ya tienen multitud de deberes y actividades extraescolares. Ahora todos los niños tiene que: saber idiomas, hacer deporte, ir a catequesis (quien quiera que su hijo comulgue) y un largo etcétera.. y luego nos sorprendemos porque de mayores no cogen un libro. ¿A lo mejor será que están aburridos de tanto libro pedante y obsoleto?
Para mí, lo que también se deja de lado en estas situaciones es el valor propio de educar. El respeto a la infancia de un niño me parece uno de los aspectos más importantes que debe tener un padre a la hora de criar y educar a un niño.
Nada más. Gracias por el post!

Victoria Saiz dijo...

Totalmente de acuerdo con lo expresado por el autor en este post.
Cuando llega el último trimestre vuelve a salir a la luz el polémico tema de los agobios y estrés producido por los alumnos de segundo de bachillerato con el objetivo de terminar el temario y sacar la mejor nota en selectividad.
Pero el agobio no se produce únicamente en los alumnos que terminan su última fase de bachillerato, sino que se está generalizando a todo el sistema educativo.
Ante tanta aceleración y prisa por transmitir los contenidos, muchos padres están cansados del sistema educativo. Consideran inoportuna y abundante la carga de deberes que llevan a casa después de unas largas horas lectivas sentados en una silla sin más, además de una carga de actividades extra escolares porque en el mundo en el que vivimos es primordial que los niños sepan idiomas, deporte y toquen algún instrumento. Entonces mi pregunta es ¿ y cuando los niños deben saber ser niños?. Aun así, muchos niños asisten al aula con el objetivo de aprender, pero sin embargo, en las aulas se realiza todo lo contrario, las excesivas prisas por terminar con el temario producen una fractura en aquellos niños que no pueden seguir la forzosa marcha y se quedan atrás.

Por muchas de estás injusticias provocadas en nuestro sistema educativo decidí estudiar Pedagogia, pero intentar poner mi granito de arena e intentar producir un cambio a través de la implantación de nuevas metodologías, contenidos y evaluación que se suponía que mi grado iba a proporcionar dichos aprendizajes.
Que sorpresa que llevando tres años de grado, finalizando el segundo cuatrimestre y apenas en dos asignaturas hemos abordado dichas nociones.
Ahora mismo considero que apenas hemos aprendido en los años que llevamos de grado, tenemos conocimientos vagos de algunas nociones, pero nada comparado con la cantidad de temario a examines y el cúmulo de prácticas que hemos tenido que realizar.
Es necesario un cambio en todo nuestro sistema educativo, más vale que se aporte menos cantidad de conocimiento y más calidad porque "lo bueno, si breve, dos veces bueno".



Elena García García dijo...

Ciertamente la secundaria postobligatoria se ha convertido en unos años de desaprendizaje más que una etapa fructífera que realmente prepare a los alumnos para llevar con éxito las enseñanzas que vayan a desarrollar posteriormente. Y lo que prima es saturar las cabezas de los estudiantes con contenidos a diestro y siniestro cumpliendo con un horario establecido para superar unos exámenes y olvidar de un plumazo todo lo “aprendido” una vez hayamos conseguido el único objetivo, una buena calificación.

Pero los centros educativos siguen sin darse cuenta de los errores que cometen. Lo único que les interesa es aparecer en una lista con una nota, no que los alumnos se lleven del instituto un aprendizaje significativo y valioso para su futuro. Es más, viene siendo totalmente lo contrario, lo único que se llevan es el recuerdo de ese estrés y agobiamiento extremo que extrapolarán seguro a otras facetas de sus vidas, entendiendo que las cosas importantes en la vida se rigen por procedimientos similares y que todo lo que se les avecina por delante tendrá las mismas características, y no aprenderán sino a creer que es más importante el resultado que el proceso de aprendizaje.

Laura Guijarro dijo...

Muy cierto lo que se comenta en esta entrada, no se tiene en cuenta a los alumnos, incluso ni a los profesores y padres, la única meta es conseguir aprobar y quedar bien en los rankings. Algo que debería cambiar, ya que la educación no significa eso, implica aprender y enseñar lo necesario y bien. Conseguir que los alumnos consigan un aprendizaje y no simplemente estudien para "vomitarlo" todo en el examen y al cabo de un tiempo no acordarse.

Laura León dijo...

Estoy muy de acuerdo. Hemos convertido la escuela en una empresa donde la familia son unos clientes que tienen que elegir la “mejor de ellas” para sus hijos, basando todo esto en las calificaciones y llevando a nuestros hijos a un nivel de competición, estrés y angustia elevado. Y ya sin hablar de nuestros profesores. Ha hecho que la profesión del profesor se desvalorice totalmente debido a la presión de que sus alumnos deben superar estas pruebas. ¿Qué es más importante centrarnos en las necesidades del niño o centrarnos en que superen esas pruebas para quedar bien y no bajar de ese ranking?
Necesitamos una escuela donde no sea tan importante las calificaciones porque o sino se perderá el placer de aprender convirtiéndolo en obligación y eso tiene y esta teniendo sus consecuencias.

Soraya Andreu dijo...

Respecto a lo que he leído en este articulo, me siento totalmente identificada. Apenas hace unos años que acabe el bachiller, y he olvidado la mitad de las cosas que, de memoria estudié. Lo único que nos recalcaban una y otra vez, era la importancia de la PAU, desde 4º de la ESO, y la , aún mayor importancia de sacar notas altas, a pesar de que la nota de corte de mi carrera era menor de 6 en aquel momento. Fíjate tú..
Hoy en día, lo importante no es enseñar a nuestros alumnos, sino la cantidad que se les enseña, y todo eso acaba por convertir la educación en una competición por ver qué escuela es mejor, y cual de ellas obtiene la mejor de las calificaciones.

sole garcia dijo...

Me parece muy triste que la labor de los centros sea enseñar en conocimientos y únicamente se centren en que los alumnos pasen un examen y no que aprendan lo que realmente van a necesitar en su futuro. se les agobia con contenido y mas contenidos que después son olvidados tras la PAU y cuando te paras a pensar en qué has invertido tu tiempo, te das cuenta que ha sido únicamente para pasar un examen el cual corrigen a su modo, y te califican en unos contenidos que después no se usan en la carrera que eliges. Desde mi punto de vista hay que cambiar muchas cosas de los contenidos de bachiller y de cómo impartirlos.

V-Jordan Blog dijo...

Han sido tiempos difíciles para la escuela moderna. La saturación de las tareas escolares ha afectado directa o indirectamente a nuestra vida cotidiana y la organización del tiempo dedicado al ocio y la desconexión.
De hecho la constante preocupación por mantener una ritmo habitual, sobre todo en el contexto educativo genera poco a poco una saturación desmedida.
El sistema educativo, en ocasiones se convierte en una “competición” por lograr unas expectativas, en lugar de crear un aprendizaje menos credencialista, (como bien se expresa en el post).
Considero que una práctica educativa de calidad, especialmente en edad tempranas, es la que se centra en una organización más flexible de las tareas, evitando la monotonía y la saturación.

Úrsula dijo...

Buenas tardes!

Una vez realizada la lectura de este artículo, puedo decir que estoy totalmente de acuerdo con lo que dice el autor. En el podemos ver a la realidad a la que están sometidos tanto adolescentes como niños.
Podemos ver que lo único a lo que se le da importancia hoy día, es que los niños obtengan buenos resultados, pero no estamos teniendo en cuenta si verdaderamente están aprendiendo.
Los niños están sobrecargados de tareas para casa, de deberes, de libros, entre otros. Pero no les estamos dejando su espacio para socializarse con los demás, para crecer como personas.
Está bien que los niños aprendan, pero antes deberíamos de preguntarnos si realmente lo están haciendo de la manera que hoy día están siendo educados.
Un saludo.

Laura Agullo dijo...

Los centros y, en general todas las instituciones educativas están más obsesionadas por obtener buenos resultados para quedar por encima de otros centros o incluso de otros países que se olvidan de lo realmente importante, el aprendizaje, la educación.
Guían a sus alumnos para obtener buenos resultados en vez de enseñarles a aprender y hacer del aprendizaje algo interesante y motivador.
Además me gustaría destacar que en la escuela tampoco se les enseña a tener un pensamiento crítico, se centran tanto en que los alumnos memoricen unos contenidos para obtener la mayor cualificación posible que olvidan ayudar a los alumnos a que creen su propia opinión acerca de todo.
Me parece realmente triste que la escuela no incluya estos elementos y que dé la espalda a la sociedad, más concretamente a los problemas que engloban la sociedad hoy en día, personalmente solo tuve un profesor que en horarios lectivos nos hablaba de lo que ocurría en el mundo y de su visión acerca de la vida, esto me ayudó a crearme una visión propia y a ser un poco más crítica pero más tolerante también.

Cris Carcelen dijo...

En mi opinión, pienso que, en la actualidad, se le da demasiada importancia al fin que se consigue con la educación. Con esto me refiero a pruebas como: la P.A.U al finalizar Bachiller, las pruebas de diagnóstico en segundo de la ESO, hasta los propios exámenes al final un temario; cosa que se agrava a medida que va aumentando el nivel educativo llegando a niveles extremos de ansiedad en el último curso de Bachillerato. Aun así, es más triste aún que este pensamiento esté llegando a los niños de Educación Infantil, a los cuales ya se les está transmitiendo que cuanto antes aprendan a escribir y a leer mejor, que no deben cometer faltas de ortografía y todo esto a través de exámenes, creándoles una especie de ansiedad innecesaria.
La educación actual está creando alumnos con una mentalidad opuesta al verdadero fin de la enseñanza. No se les está transmitiendo que aprender es un proceso de adquisición de conocimientos y habilidades y una simple calificación alta, un fin para conseguir otra cosa.

Alba dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, ya que se da mucha importancia a las notas y los aprobados para poder llegar lejos, cuando lo que de verdad importa es el aprender y comprender y mostrar dichos conceptos en nuestro día a día y no en un papel por el cual me van a calificar si se más o menos. Cuando esas calificaciones en realidad no muestran lo que yo sé o no sé. Nos crean un gran estrés y agobio que no es necesario. Y todo esto se esta viendo reflejado cada vez antes, desde Educación Infantil.Pienso que en la educación de hoy en día, no es una educación basada en valores y en un aprendizaje continuo, sino una educación basada en números.Al fin y al cabo cuando terminamos las etapas educativas somos un número y dicho valor de ese número nos hará llegar más o menos lejos.

Javier Ballesta dijo...

Totalmente de acuerdo contigo Domingo. Esta realidad la sentimos todos, la aceleración, zozobra, inestabilidad y la falta de serenidad nos acechan, nada es igual a los tiempos aquellos en los que los trimestres se veían con distancia, en una llanura de días y horas. El tiempo educativo ha cambiado, se ha acelerado, todo vuela, y lo peor es que vamos pasando las hojas del almanaque sabiendo que mucho de lo que hacemos sirve para muy poco. No le veo salida a esta inercia consentida, por los maestros y maestras, las familias, los directivos y los que nos aconsejan...y lo peor es que los estudiantes sufren esta situación en primera persona.

Maria Martínez Pérez dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con usted, Domingo, ya que hoy en día, el principal cometido de la escuela no es enseñar, sino "producir" a chic@s, nin@s, los cuales son bastantes homogéneos gracias a la escuela, la cual se encarga de que salgan así, ya pues la escuela es una fabrica como dice el gran Tonucci. No hay verdadera preocupación por que aprendan, como aprendan o si realmente aprenden , lo importante es sacar chic@s de ella con buenos expedientes.
Los niños entran a la escuela con ilusión, ganas de aprender y descubrir, mientras que la escuela en lugar de enseñar y fomentar las ganas de aprender reproducen lo contrario.
Otro tema a mencionar es la gran cantidad de tareas y exámenes que actualmente tienen tanto los niñ@ de primaria, como en secundaria y ya para que hablar de los alumn@s de bachiller, creando así una gran sensación de agobio , estrés para todos.
Lo único que parece importarle a las escuelas es el éxito, las altas calificaciones y por supuesto tener un buen prestigio como escuela y como profesionales, sin darse apenas cuenta que realmente están matando las ganas de aprender de sus alumnos.

Rita Canovas dijo...

No hay exageración ninguna en esta entrada, estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto.
La educación y las escuelas en sí se han convertido en una competición, haciendo a los estudiantes ser cada vez más competitivos en sus estudios y sin motivación ninguna.
Desde edades tempranas nos califican por números, aconsejándonos sacar la máxima nota para ser el mejor y para llegar a ser alguien en un futuro.
En mi etapa de Bachillerato, la mayoría de profesores se centraban en la selectividad, incluso en aquellos alumnos que no pensaban realizar un grado universitario. De hecho, a penas recuerdo contenidos de esa etapa, debido a la gran cantidad de información que nos obligaban a estudiar de memoria para después plasmar en un examen y finalmente olvidar. Solo recuerdo a una profesora con la que aprendí y disfruté dando clase con ella.
Esta realidad no se observa únicamente en la etapa de ESO o Bachillerato. Actualmente estudio un grado de Pedagogía y tras tres años estudiando creo que no he adquirido contenidos y conocimientos prácticos, destacando las escasas prácticas que nos aproximan a nuestra futura realidad laboral y la gran cantidad de información y trabajos que debemos estudiar y realizar.

Angel Alfaro dijo...


Muchos artículos merecen la pena ya simplemente con una frase, o un comentario. Para mí, "el norte es aprender y no es aprobar, aquello de "despacio y buena letra" no está de moda" resume perfectamente la tónica no sólo de la educación actual, sino de la sociedad.

En mi experiencia en el máster educativo, he podido hablar con numerosos profesionales jóvenes que no recuerdan tanta prisa por acumular méritos, por sacar títulos, cuando eran jóvenes. Muchos de ellos realizaron con tranquilidad sus estudios de licenciatura y doctorado, sin la presión que sentimos muchos de los estudiantes que actualmente estudiamos una carrera, un máster, un segundo o tercer idioma, trabajamos y opositamos, siendo más contadas las excepciones de aquellos que sólo realizan una cosa que de aquellos que hacen todo a la vez.

Esta prisa por acabar, correr para acumular galones y hacer tareas a toda velocidad para ponernos con la siguiente asignatura, para poder seguir trabajando, para tener más tiempo para estudiar.... es propio de gente desesperada por sobrevivir, inmersa en un mundo hostil lleno de competencia, en el que el compañero es a la vez tu competidor, sin tiempo para nada más que uno mismo si quiere dedicarse a lo suyo. Es la crónica de nuestros dias, nos guste o no.

Ante ello, como educadores tenemos varias opciones: plegarnos al sistema actual, ir a contracorriente a toda costa o tratar de cambiar poco a poco las cosas, sin descuidar los mínimos que hemos de cumplir pero dando valor a aquellas cosas que importan y respetando los espacios y tiempos adecuados para que nuestros alumnos se desarrollen. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo. La competitividad es uno de los muchos dilemas a los que la sociedad se enfrenta actualmente, seamos conscientes o no. Plantearnos estas dudas, reflexionar y formarnos es el primer paso para construir algo mejor para todos.

Begoña García Ros dijo...

No hay ni una mínima parte de exageración en el contenido narrado en esta entrada. Cualquier alumno que haya pasado por la ESO y Bachillerato, realizando después la PAU, estaría de acuerdo con lo escrito.
Yo actualmente estoy en Pedagogía, más concretamente en tercero, y si pienso en todas mis etapas educativas anteriores no tengo un buen recuerdo de ellas, y me puedo preguntar a mi misma, ¿Qué he aprendido?. Pues he aprendido a superar mis nervios, a desarrollar mi capacidad de memorización y "de vomitar" después en el examen lo aprendido el día anterior, a estudiar sin saber muy bien que estaba estudiando... Solo podría destacar el papel de un profesor, que aunque enseñaba para la PAU, enseñaba para que comprendiéramos la importancia de lo que estábamos estudiando.

Bachiller, es una etapa de locos, donde los docentes solo se preocupan por tener los alumnos con mejores notas en la PAU y tener un buen prestigio, ponerse "medallitas", en vez de enseñar para aprender, para que comprendan porque es tan importante "x" cosa. Los docentes en ese periodo se olvidan de que los alumnos no son maquinas.
Pero además, esto no solo se concentra en la Secundaria y Bachillerato, sino que también se reproduce en la Universidad.. Sin generalizar, muchos docentes, llegan a clase, leen las diapositivas, explican su materia y se van... ¿acaso se van con la conciencia tranquila de que sus alumnos han aprendido? Por no decir la cantidad de trabajos, exposiciones que tenemos que realizar, y la escasas practicas en el mundo laboral que tenemos la posibilidad de realizar.

La conclusión es que hay una gran descompensación.

Maritere Lopez dijo...

Estoy totalmente de acuerdo puesto que soy estudiante y lo estoy sufriendo en mis propias carnes, ahora que estamos a menos de un mes de los exámenes finales, los profesores nos saturan con trabajos grupales y exposiciones, que no te ayudan a aprobar porque al final lo que realmente cuenta es la nota del examen. Esto hace que los alumnos no le demos importancia a esos trabajos y los hagamos para salir del paso ya que nos llevamos más trabajo a casa que hacemos en clase y hoy en día en este sistema educativo lo único que importa son los resultados .Durante este mes en muchos centros educativos se van a realizar las pruebas de diagnóstico que para mi parecer solo sirven para hacer un ranking de centros y para presionar al profesorado.

Mª Isabel Sánchez Navarro dijo...

Vivimos en una sociedad basada en la rapidez y esto se ha extrapolado, como no, a la educación. La educación, como dice en el articulo, ya no se basa en enseñar y aprender, si no en memorizar temarios y sacar notas altas.
Lo que estamos haciendo con esto, es dejar a los alumnos sin vida, sin disfrutar, sin socializarse, estamos empujándoles a una adolescencia agobiante, basada en ser los mejores de clase por las notas que obtienen.
Los educadores deberíamos ser menos egoístas y pensar en el bien, no solo académico del niño. Deberíamos dejar de intentar ser los mejores y centrarnos en ayudar a los alumnos que nos rodean.

Victoria Fernandez dijo...

Hoy en día vivimos en una sociedad donde los alumnos aprenden por obligación y donde los profesores enseñan sin importar si los contenidos son comprendidos o no por los alumnos, sino para acabar la materia y así cumplir con su labor. Por ello, en el caso de ESO y Bachillertato,los profesores deberian de ponerse en la piel de sus alumnos y así ayudarlos y motivarlos para acabar con resultados satisfactorios. Por último, a los niños de infantil deberian de dejarles mas tiempo libre, que aprendan a partir de su propia imaginacion y creación sin imponerles nada, pues esa edad es crucial para un buen desarrollo en el futuro.

Irene Cartagena García dijo...

La sociedad en la que vivimos se basa en una competencia en todos los ámbitos. Esta competencia está bien pero siempre que sea sana y no se abuse de ella. En algunos casos, por no decir la mayoría, todo esto desemboca en una saturación para los alumnos que se ven desbordados por trabajos y exámenes para ''ser los mejores'' metodología que no apoyo, ya que se pueden dar otras maneras de que los alumnos aprendan por si solos y desarrollen su autonomía.

Mar Valero dijo...

Completamente de acuerdo con Domingo en este punto. Siempre se encuentra una excusa en toda la escolarización para ejercer presión sobre alumnos y profesores, unos preocupados por las notas finales y otros por acabar el temario. Desde infantil, añadiría que hasta incluso en la universidad; con todos los exámenes repartidos en un mes como máximo, se estudian libros enteros en tiempo record, entre cafés y ansiedad. Contenidos que luego deberán recordar cuando se encuentren en una empresa pero, solo tendrán que hacer un click en google para acceder a ello. No es menos llamativo el caso de selectividad o PAU , en el que se juegan todo su pasado y futuro en un día, en un examen. Si tan siquiera este método nos asegurara buenos resultados podría tener una justificación medio valida pero no es así, solo demuestra en numerosas ocasiones que nos situamos muy por debajo de la mayoría de países. ¿Cuando empezamos a cambiar?

Mako Sanchez dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo expuesto en este texto, todos hemos pasado por ahí por esa presión de tener que meterte en la cabeza todos los contenidos dados durante el año para luego vomitarlos en los exámenes de la PAU y luego olvidar gran parte de esos contenidos. Desde mi propia experiencia, creo que ese acoso a deberes que sufren los alumnos es innecesario en la mayoría de las asignaturas, ¿De que vale hacer actividades de un libro cuyas respuestas se encuentran en apartados de la misma pagina en las que están las actividades y simplemente hay que copiar y pegar?, en mi opinión en cuanto a las tareas no lo estamos haciendo bien y se debería hacer una reflexión de que actividades mandar para que los alumnos realmente aprendan y no vivan la mayor parte del curso tan agobiados. Me gustaría añadir, ya que no se menciona, a los alumnos de universidad, como yo. Nos encontramos apenas a una semana y media de que comiencen los exámenes, y pese a llevar todo el cuatrimestre haciendo prácticas (muchas de ellas innecesarias) y trabajos, aún apenas a semana y media, repito, nos siguen "acosando" con trabajos, tareas que entregar,y por supuesto temario sin terminar que pretenden meternos en clases teóricas a toda prisa en la que a penas los alumnos nos enteramos de lo que se explica. A pesar de todo ello, nos siguen haciendo obligatoria la asistencia, y me pregunto,¿De dónde pretenden que saquemos tiempo para asistir a clase, realizar trabajos y prácticas de todas las asignaturas más estudiar todo el temario de estas asignaturas?. Y cuidado con suspender alguna asignatura un año, porque al siguiente año costará el doble, y al siguiente el triple, demasiada presión.

Mako Sanchez dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo expuesto en este texto, todos hemos pasado por ahí por esa presión de tener que meterte en la cabeza todos los contenidos dados durante el año para luego vomitarlos en los exámenes de la PAU y luego olvidar gran parte de esos contenidos. Desde mi propia experiencia, creo que ese acoso a deberes que sufren los alumnos es innecesario en la mayoría de las asignaturas, ¿De qué vale hacer actividades de un libro cuyas respuestas se encuentran en apartados de la misma página en las que están las actividades y simplemente hay que copiar y pegar?, en mi opinión en cuanto a las tareas no lo estamos haciendo bien y se debería hacer una reflexión de que actividades mandar para que los alumnos realmente aprendan y no vivan la mayor parte del curso tan agobiados. Me gustaría añadir, ya que no se menciona, a los alumnos de universidad, como yo. Nos encontramos apenas a una semana y media de que comiencen los exámenes, y pese a llevar todo el cuatrimestre haciendo prácticas (muchas de ellas innecesarias) y trabajos, aún apenas a semana y media, repito, nos siguen "acosando" con trabajos, tareas que entregar, y por supuesto temario sin terminar que pretenden meternos en clases teóricas a toda prisa en la que apenas los alumnos nos enteramos de lo que se explica. A pesar de todo ello, nos siguen haciendo obligatoria la asistencia, y me pregunto, ¿De dónde pretenden que saquemos tiempo para asistir a clase, realizar trabajos y prácticas de todas las asignaturas más estudiar todo el temario de estas asignaturas?. Y cuidado con suspender alguna asignatura un año, que al siguiente costará el doble y al siguiente el triple, demasiada presión.

Isabel Guzmán dijo...

Estoy completamente de acuerdo con el autor, empezando por Educación infantil y acabando por la Universidad, todo es corriendo, corriendo.
¿Aprender o aprobar?
Creo que la respuesta es evidente. Está claro que lo primordial hoy en día es aprobar, y no solo eso, sino obtener buenos resultados, porque al fin y al cabo eso es lo que cuenta y para eso nos preparan. Aprender no es tan importante como aprobar. Un aprobado, una buena nota, un papel con tu calificación es lo que determinará tu futuro. Solo eso, un simple número, sin importar lo que has aprendido o cómo lo has aprendido.
El día de mañana, cuando vayas a buscar trabajo no te preguntarán por el qué aprendiste o qué sabes hacer, lo que te pedirán serán los resultados, un papel con un número, una simple nota, que será la que determine si eres apto o no para el puesto de trabajo.
Me gustaría poner un claro ejemplo: las oposiciones. Un número determina tu lugar para trabajar. Me parece tan absurdo. ¡Vaya manera de seleccionar al personal!

Julie Juarez dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con este post, ya que considero que es una situación que nos afecta a todos a lo largo de nuestra vida y que se produce cada vez con mas frecuencia. No se prioriza en la escuela lo que aprendemos, todo se ha vuelto de forma mecánica para poder "aprobar". Olvidamos que el estrés y la sobrecarga de trabajo hacen que no se disfrute de lo que aprendemos, si no que se vuelva una carga para nosotros. Deberíamos pensar en el resultado de lo que aprendemos como su aplicación en la vida cotidiana y no en plasmarlo en un papel para obtener la mayor calificación.

Alicia Rodriguez dijo...

Me posiciono totalmente a favor de la opinión del autor, ya que es un hecho que está a la orden del día, y se repite cada año a finales de curso. El decir los profesores "Venga niños, más rápido, tenemos que acabar el temario entre hoy y mañana" y prácticamente son unas 10 hojas por tema, teniendo en cuenta que es una hora de clase en cada asignatura de Primaria, y niños muy pequeños como para meterles tanta materia de seguido en la cabeza.
Y es que ya solo se les enseña para un simple ranking que se hace a final de curso, cuando lo que deberían hacer es enseñarles a aprender por proyectos.

Verónica Miñano dijo...

Tal y como describe el autor, nos encontramos en la situación actual de las escuelas en nuestro sistema educativo, solo se basan en seguir los mismos pasos marcados y conseguir la meta final que simplemente es “ser los mejores entre otros colegios”. Ya nadie se fija si el alumno aprende con más calidad o con menos, tampoco se dan cuenta si el alumno es feliz o está motivado, simplemente quieren ganar la batalla del ranking.
En mi propio caso, recuerdo el estrés que pase en 2º Bachiller. Recuerdo como cada profesor, día si y día también, nos presionaban por las PAU, esa dichosa prueba de acceso a la universidad, que en menos de dos semanas tenías que memorizar todo un curso para luego en tan solo 3 días tener todos los exámenes. Mi recuerdo no es nada agradable, porque en vez de preocuparse el sistema escolar en facilitarnos un aprendizaje agradable, nos creaba agobio y estrés.
Es por ello, que ya apenas disfrutamos de lo bonito que es el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Un saludo.

Ana Cuenca dijo...

estoy totalmente de acuerdo con el autor. vivimos en una sociedad de inmediatez de continuo cambio y competitividad y esto también se refleja en la escuela, las clases buscan ser las mejores, su rendimiento solo se mide por sus calificaciones, sin importar el proceso o las características individuales de cada alumno. Desde la escuela se trasmite la idea de " ser el mejor" sin importar tu alrededor, hemos dejado a tras los valores.se carga de mucha presión a los estudiantes, como consecuencia aprenden de memoria para sacar una buena nota que les permita tener en el caso de la PAU el acceso a la carrera que quieren y con esto un mejor futuro laboral y personal. los profesores deberían hacer una reflexión en cuanto a si praxis, al valor que le dan a las revalidas y sobretodo que educación están trasmitiendo a sus alumnos, deberían trasmitir a sus alumnos tranquilidad , lo que les permita menos esteres y quizás mejores resultados.

Mohammed Ismail Bennabed Guillén dijo...

Todos los que hemos sido estudiantes sabemos los estresante que es el colegio, y más aun si cabe, el instituto. Y es que, desde el primer momento en el que entramos en el sistema educativo nos vemos sumergidos en un clima de agobio constante; es un no parar incesante que a todos, tanto profesores como alumnos, nos incomoda.

Recuerdo cuando iba al colegio, me pasaba 5 horas en clase soportando las clases magistrales insufribles de profesores que tenían un interés desorbitado en que todos prestásemos atención en clase en todo momento, como si el pensar en cosas que nos interesaban estuviese prohibido, y de hecho, lo estaba. No se podía hablar con el compañero, no se podía reír, no se podía mirar a algo que no fuese el profesor. Aquello era insoportable, era una cárcel para niños. Había momentos en los que pensaba en que aquello era una cárcel, y lo sigo pensando ¿Cómo quieren que los alumnos disfruten en los sistemas educativos, si los tratan como a presos esclavizados? Está claro que tener a los niños o adolescentes durante horas encerrados en cuatro paredes y un techo, para posteriormente mandarles más trabajo para casa escapa a toda lógica ¿Cuándo se disfruta de la vida, acaso nuestro único cometido es estudiar las 24 del día? Por lo visto sí.

En cuanto al tema de los exámenes, decir que examinar periódicamente a través de un método que consiste en hacer que los alumnos aprendan de memoria contenidos que, en su gran mayoría, son inútiles, no sirve de nada. No se está examinando lo aprendido realmente, se está comprobando cuánta cantidad de información son capaces de retener, al menos hasta el final del exámenes, puesto que tras su realización, los alumnos se olvidan de lo aprendido. Simplemente ilógico.

El sistema educativo necesita un cambio urgente, y el primer paso es enseñar contenidos que sirvan para la vida real, contenidos que les puedan ser útiles a los alumnos para usarlos en su día a día. Se debería dar menos importancia a los exámenes y empezar a juzgar si saben o no por otros medios. Una observación continua hacia los alumnos nos puede decir cómo están avanzando en su aprendizaje. Si seguimos presionándoles con tantos exámenes vamos a conseguir que pierdan el interés por aprender. Nos lo estamos ganando a pulso. No podemos seguir tratando a las jóvenes generaciones como a esclavos, no se merecen el trato que se les da. No les dejamos disfrutar de la vida con tantos deberes y tantos exámenes. Estamos creando mentes con gran capacidad de almacenamiento, pero no mentes pensantes. Si seguimos así, nuestra sociedad está condenada a un futuro lleno de personas con carreras, pero sin escrúpulos y sin bondad alguna. Personas que serán capaces de trabajar muy bien, pero que no serán capaces de vivir con sus semejantes.

Cristian Albarracín García dijo...

Todo este tema me parece una locura. ¿Por qué atiborrar a los niños con fichas que no aportan nada y que el único beneficio que obtienen es que cuanto antes las terminen, antes se van a jugar? ¿Por qué se hace tanto hincapié en que se realicen tantísimas tareas en el hogar, cuando verdaderamente un niño tendría que aprender a través de los valores que transmite el juego y la enseñanza práctica? Actualmente estudio Pedagogía y me divido el tiempo con el trabajo, que, afortunadamente, tengo el placer de compartir con una de las cosas que más amo en la vida, los niños. Evidentemente estoy en contra de machacar a éstos desde que son pequeños a base de trabajos, ejercicios y deberes con los que no sacan ninguna conclusión productiva. Son niños y lo que tienen que hacer es adquirir los conocimientos de otra forma completamente distinta, que les ayude a madurar educativamente y disfrutar del proceso de adquisición de contenidos. Con esto no estoy comentando que se eliminen las tareas, ni mucho menos, lo que me gustaría dejar claro, desde mi posición, es que los niños y no tan niños viven en una sociedad educativa muy empeñada en las puntuaciones, las notas y el expediente académico, mostrándose jerarquizadora y desigual.

Utilizando una metodología práctica, dinámica y divertida los estudiantes pueden adquirir muchos más conocimientos teóricos que realizando cientos de fichas y dedicando las tardes "libres" en casa a hacer tareas académicas, eliminando mucho tiempo para disfrutar, observar y aprender cosas nuevas.

Cristian Albarracín

lorena mora dijo...

De acuerdo con el texto, el reto que debería poner la escuela es el de aprender y no aprobar, ya que lo más importante no es que el alumno memorice una serie de conocimientos y los reproduzca en el examen, sino que de una manera amena y dinámica ese poder de superar solamente la nota numérica se convierta en el que el alumno valore los aprendizajes adquiridos a lo largo del curso y esos conocimientos los haga suyos.

Marina dijo...

Una entrada muy interesante a la vez que realista.
Aun recuerdo mis días en el instituto, cuando estudiaba de memoria con el único fin de aprobar, y hoy en día no recuerdo casi nada.
Los profesores en muchas ocasiones están más pendientes de cumplir con el curriculum establecido que de que sus alumnos realmente se interesen por lo que tienen que aprender. Además, la parte destinada al aprendizaje práctico es muy escasa por no decir nula, y así, es muy difícil generar interés en alumnos de 9 o 10 años, si no ven la utilidad de lo que estudian, no lo ven interesante.
El sistema educativo funciona a marchas forzadas, pensando siempre en el próximo nivel educativo en vez de centrarse en que los alumnos aprendan de verdad, en vez de rozar muchos temas por encima.
Otro tema que está muy de actualidad es el de los deberes. ¿Es necesario que niños de 8 años pasen la tarde haciendo ejercicios? Quizás, la parte de educación formal ya la hayan recibido por la mañana en clase, y quizás, deberían dedicar las tardes a socializar con sus iguales, disfrutar de la lectura de un libro, poder pasar tiempo con sus padres, etc.
Completamente de acuerdo con el autor. ¡Un saludo!